A solas pensamos muchas veces sobre las cosas que nos pasan, y en ciertas ocaciones llegamos a conclusiones precipitadas que nos pueden llevar a cometer alguna locura, locura como si cambiar de acera una vez fuese poco. Ya al cierto limite no deseado el uunico pensamiento que tortura una mentees tan solo la imaginacion del cuerpo propio entre dos aceras, las cuales a una de ellas no piensas volver y de la otra empiexas a desconfiar y a cojerle tal coraje... tal odio que el propio subconsciente empieza su juego maquiavelico arrebatando la realidad misma.Tiempo despues, descubres que aquellas conclusiones sacadas eran verdaderas tras ver como se pavonean ante tus propios ojos cual ricachona con sus nuevos Manolo's.
'¿A quien amar por siempre?'
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