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domingo, 26 de enero de 2020

El amor: una mierda maravillosa.

¿Qué diferencia existe entre el querer y el no querer? ¿Querer a alguien y no quererlo? ¿Querer afecto y no querer nada serio? En muchas ocasiones siempre anhelamos tener algo que los demás tienen y cuando lo tenemos no lo queremos. 

Nosotros es nuestra soltería nos sumimos en un mar de dramas innecesarios y costumbristas de damisela en apuros como las de los cuentos de hadas. Nos vemos como esos personajes encerrados en una torre, inútiles, incapaces de hacer absolutamente nada por cuenta propia, estancados en la espera de que ese alguien venga a rescatarnos, sacarnos de ese pozo de mierda, nos coja en brazos y nos saque por la puerta grande, triunfantes, sin darnos cuenta de que en ese momento nosotros mismos nos acabamos rebajando a una posición de trofeo. 

Si, es bonito en las historias, lo sé y lo creo porque cierro los ojos, lo sueño y lo imagino. Pero claro, el cuento siempre acaba ahí; en el momento en el que ya (después de ogros, dragones y madrastras) nada malo puede pasar, ese fragmento de película donde te imaginas tu vida siendo acompañada de una banda sonora enérgica, gloriosa, digna de poner al espectador con los pelos como escarpias. 

¿Qué pasa después de ¨comer perdices¨ ? Pues lo que todo ser vivo hace: la digestión. Degustas el plato, sabe bien, lo disfrutas y te lo comes sintiendo esa felicidad que nos proporciona un buen bocado. Pero la comida en el estómago dura poco. Y como el amor, se convierte en grasa y engordas o se digiere y acabas echándolo, ya sea por arriba o por abajo. Vamos, para no andarme por las ramas, que acabas teniendo ese amor que siempre quisiste y soñaste pero una vez conseguido te das cuenta de que Disney no fue del todo sincero y nos ocultó las segundas partes después del si quiero. ¿Se habrá visto Blancanieves teniendo que cocinar, lavar y planchar para un octavo hombre? ¿Se habrá tenido que poner Jasmin un burka después de su boda con Aladdin?  [Ojo, no trato el feminismo, nombro princesas disney (mujeres) porque hasta la fecha no ha habido ningún personaje masculino con el que me pueda identificar.] 

Hablo siempre de casos que conozco, y este mejor que ningún otro pues se trata del mío propio. Si; soy un hombre soñador, vulnerable y con muchísima sensibilidad. Siempre me aferré al hecho de que algún día conocería a ese hombre que desestabilice mi mundo, mi caballero de brillante armadura y lo conseguí, salvo que ese amor falso resultó ser de noches de taberna y la armadura mas que brillante, oxidada.

En un abrir y cerrar de ojos pasas de tener jovialidad y energía a ser un cáncamo sin vida, adoptando una madurez adulta que no te corresponde vivir todavía y cargando una mochila con pesos que sobran. Privación de la libertad, disminución de la intimidad, obligaciones y quehaceres que... ¡VAMOS! de mocho y fregona para sentirte útil y merecido.


Y comienzan las preguntas:

¿Dónde quedó entonces aquella persona que una vez fuiste?
¿Dónde quedó la juventud de la que una vez gozaste?
¿Cuándo dejó de sonar tu última risa de verdad?
¿Cuándo fue la última vez que subiste una foto al instagram sin miedo?
¿Cuándo miraste tu móvil por última vez sin vigilar que estuviera esa persona cerca?
¿Cuándo comenzaste a dar explicaciones?

Caes en la cuenta de que el amor, en verdad es una autentica mierda compleja idealizada en las películas de cine y en los libros que le quitas a tu tía cuando tienes ganas de leer otra cosa que no sea la in-Touch o la Cuore. Pero el amor es así, admitir que tienes que dejar entrar a otra persona en tu vida y que la va a cambiar. Y ya en nuestras propias manos está la decisión de HASTA QUÉ PUNTO tiene que cambiarla. Habrá quienes abran más la mano, habrá quien la abra menos y habrá quien ni si quiera se molestará en sacar la mano del bolsillo. Me reitero. Una mierda compleja pasando mierdas innecesarias.


Tras ese primer maratón dejé de tener fé en el amor. Y ahora sigo viendo esas películas de romances intensos, sigo viendo almas gemelas auténticas, he conocido historias preciosas y eternas que recapacito y pienso:


''El amor, es una puta mierda. Pero cuando el amor es verdadero, es una mierda maravillosa.''



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